PRIMERA VEZ  EN UNA DISCO GAY

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“Lo peor es ser homosexual de adentro, de closet. Así como yo soy, así soy afuera. No es que salgo a la calle a gritar: ¡¡¡Soy maricón!!! Pero sí hablo, hablo claro y aprendo. No se dejen de nadie, y defiendan su sexualidad a capa y espada porque nadie tiene que meterse con uno.

En mi época era terrible el tema (de salir del closet). Yo sí lo hice, pero por mis amigos. Ellos ya lo sabían y me apoyaban.

La primera vez que fui, o mejor dicho, me llevaron, porque me llevaron a un bar o discoteca gay, fue al Arlequín. Se presumía que no era un lugar gay. Quedaba en el centro de Guayaquil, y se llamaba así porque su dueño era un amante de la pintura y tenía todo el lugar adornado con arlequines.

Lo primero que me dicen es que lleve mi documento de identidad, y lo primero que hago es olvidarme, y lo primero que me pasa es que entra la policía a pedir documentación. Pero, yo tengo tanta suerte que, le preguntan a uno, me pasan y le preguntan a otro. A mí no me dicen nada.

De ahí nos fuimos a joder la vida, alguien me levantó, y era una especie de oculto todo esto. Si salía algún levante, preguntabas “¿Tienes donde ir?”, esa era la frase. En esa época te metían preso pues.

Pero bueno, terminamos en una casa de uno de los mejores barrios de acá. Lo que más recuerdo es que había un cuadro de Goya, un lienzo grandote. Desde aquí es que viene todo mi gusto por la pintura.”