ROBERTO

PARTE I

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“Luego de mis estudios en diplomacia, me tocó ir una vez a europa, y al regresar a Ecuador me enamoré de quien ahora es un viejo amigo: Roberto. Yo siempre le decía que le clavé mis esmeraldas en los topacios de él, porque tenía los ojos celestes y yo, verdes. Y nos gustamos.

Julio, otro amigo, me invitó a su cumpleaños en la casa de Paco… o Paquito, como lo conocíamos todos. Llegué a “Lo Alto” (casa de campo de Paquito). Subías por un camino lleno de palmeras, que habían sido adornadas con orquídeas, justamente por Roberto para el matrimonio de un familiar de Paquito. Luego llegabas a un redondel donde se estacionaban los autos. Era la primera vez que iba a esta casa. Quedé impresionado.

Ingresé por la cocina para saludar al cumpleañero, cuando me encuentro con Roberto. Él me mira y yo lo miro. Me dije—: Hoy sí me lo llevo.

Creo que él no tenía carro y yo sí tenía. Pasamos toda la tarde lindísimo, por los paisajes de la casa, que más bien parecía un palacio.

Fue un flechazo muy bonito que duró poco… pero mejor."