ROBERTO

PARTE II

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“Yo sabía que aquí (en Guayaquil) tenía que ser otra persona. Yo era muy cauto y era bien hijo de puta, yo pegaba.

Tenía otro pana, Roberto, bueno… era mi amante. Yo lo amaba, él me amaba y todo lo demás. El tenía un poco de amigos maricones, pero no eran como yo, eran millonarios, eran dueños de casinos.

Este de aquí (Roberto) y yo llegamos un día a mi casa de playa. En mi casa estaban unos maestros pintando y arreglando la casa para una cangrejada que iba a tener ese día.

Había dejado el agua hirviendo para meter los cangrejos, y estaba en la cocina con Roberto charlando y vacilándolo. Este, de repente me pide el culo, y yo le digo que no. Recuerdo que él me había dado veinte dólares que los había metido en el calzón de baño con el que siempre andaba. Le dije que los cogiera, si le gustaba, tratando de provocarlo. Él se molestó por esto y trató de pegarme. En mi cabeza yo ya tenía todo maquinado, en ese instante de segundo tomé la olla y se la eché encima.

Luego me di cuenta de lo que había hecho. Lo llevé volando a la Clínica Santiago, y en el trayecto le fui diciendo que vaya pensado lo que iba a decir, porque tenía mujer e hijos.”