TODO EMPEZÓ A ENCAJAR

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“Nos gustábamos un chico y yo cuando tenía como trece o catorce años, pero nunca pasó nada porque teníamos miedo de todo. Yo sí había salido con tres chicas antes de tener mi primera relación homosexual, o sea, con un chico. Pero fueron de esos noviazgos “de palabra”, estos que se tienen cuando uno es adolescente, decíamos que éramos novios pero nunca hicimos nada.

Recuerdo que a una de ellas llegué a agarrarla de la mano, y eso fue como que “¡guau!” en el sentido de que me llenó de ansiedad ese momento, como si estuviera haciendo algo incorrecto. Eso me hizo pensar que había algo que no iba bien aquí. Pero cuando me gustó el chico, fue como que las cosas empezaban a encajar, a pesar de que me causaba mucho miedo reconocerlo.”